El absentismo laboral: causas y medidas

absentismo laboral

Parece increíble que a pesar de que los tiempos sean difíciles y el trabajo escasee tanto jefes como empleados de una empresa sigan protagonizando malas prácticas en el trabajo como el absentismo laboral, el escaqueo, la falta de motivación o interminables jornadas de trabajo improductivas. Sin embargo, se dan, y más que antes, debido a las perspectivas oscuras, a la necesidad, al estrés y al pillaje de algunos. El problema de esto no es el mero hecho de estafar al empleador o a los compañeros, sino que redunda en la ineficacia del trabajo y merma los resultados y beneficios de la empresa (que normalmente afecta a los salarios de todos)

De todas formas puntualizaremos, para ser justos, que son defectos no sólo de los subordinados más simples sino de subalternos de mando medio y en ocasiones del mismo jefe. También no hay que olvidar ese mito de que las mujeres con hijos faltan más al trabajo que los hombre o que son problemáticas para cumplir su horario, de hecho los estudios confirman, que revisado el mismo tramo de edad, en el que las mujeres suelen ser madres, en los hombres la, tasa de absentismo laboral o bajas por enfermedad es incluso algo más alta en ellos que en ellas.

El caso es que para obtener beneficios en la empresa este factor es muy importante, si entendemos este como no justificado. Normalmente el crecimiento del absentismo laboral se ve afectado por la falta de motivación (negatividad por parte de los jefes y mandos, síndrome de burnt out, ausencia de promociones o reconocimientos, ambiente opresivo y hostil), y salarios bajos.

En España en los últimos años el miedo a perder el trabajo había hecho que el porcentaje de bajas disminuyera y, así, en 2012 se reducía a menos de 3%. No obstante,  en este último año la cifra ha vuelto a subir hasta rozar el 5%. Mientras la economía se recupera el porcentaje vuelve a crecer, lo que revela el malestar de la empresa española que sólo consigue una mejoría aludiendo a la inseguridad laboral como arma de ‘negociación’.

Junto a este hecho de faltar al trabajo, nos encontramos con otro más complicado de evaluar o incluso más peligroso que la mera baja: el empleado que no cumple con su horario, que llega tarde, que se va pronto, que remolonea y que desaparece, ya que, aunque sí que va efectivamente al lugar de trabajo produce poco, mal y suele arrastrar con él al resto de los empleados.

La legislación actual, y la añadida por la reforma laboral, hacen hincapié en castigar estas conductas, pero tememos que en este pagan justos por unos cuantos pecadores y pillos.

A continuación les mostramos un video realizado por la empresa de control de horas de Cucorent, en el cuál se presenta un ejemplo de lo que ocurre día a día en muchas de las empresas de nuestro país.

Las medidas más importantes para evitar o controlar que esto suceda es:

  • Evaluar la presencia del personal mecánicamente

Además de revisar físicamente el lugar (pasar lista como en el colegio) suele ser eficaz poner en marcha medidas para el  control de horas, para fichar o para marcar salidas y entradas. Tarjetas, códigos personalizados de acceso, tornos o personas de seguridad, existen diferentes opciones según la inversión que se quiera hacer en ello, sino del tamaño de la empresa en cuestión.

  • Aplicaciones en el ordenador de trabajo.

También existen programas informáticos que permiten monitorizar la actividad, aplicaciones espías o simplemente que registran cuando la máquina está inactiva. Esto nos sirve no sólo para saber si una persona ha acudido al trabajo, sino si está trabajando de verdad.

  • Incentivos para la plantilla.

Hay que entender que si bien el miedo al despido fue una de las puntos para reducir la ausencia del personal esta no es la mejor manera. Lo que se debe  utilizar son técnicas o dinámicas positivas estables: si hay que corregir o reñir al empleado, este también necesita cumplidos cuando un trabajo sale bien, necesita un clima de confianza y sentirse valorado. Es bueno establecer premios por objetivos que no tienen que ser económicos. De hecho a la mayoría de la gente no le importaría tener el mismo sueldo (mientras sea suficiente) en otra compañía donde simplemente se le tratase mejor.

  • Conocer al personal.

Alessandre Barry, asesor de Assesio, asegura que el absentismo de una determinada persona se puede predecir de acuerdo con su nivel de integridad, es decir, que depende de su mismo carácter. En su caso él mismo ha desempeñado un test que dictamina el nivel de probabilidad de que un empleado realice estas ‘malas acciones’ y otras.

Este conocimiento también facilitará que podamos dar las tareas correctas a la persona adecuada o ascender a quien se lo merezca más.

Imagen| hin255

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